Tócame el... claxon!...

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¿Cuántos de nosotros hemos ocupado el claxon? El claxon es una de las armas defensivas las cuales ocupamos para avisos de prevención cuando vamos circulando por las calles, avenidas, bulevares o carreteras. Es un tipo de prevención sonora para aquellos que están descuidando la seguridad del camino se alarmen y se den cuenta que andan haciendo algo incorrecto. Pero ¿qué pasa cuando una persona imprudente sin educación vial se sube a un carro? Pues tiene la desesperación de llegar rápido a su destino, y qué mejor manera de llegar más rápido que mostrando su desesperación tocándome la corneta.

Así es, el uso del claxon ha cambiado drásticamente al grado que se usa para “agilizar” el tráfico, o al menos así lo siento cuando estoy estancado en un embotellamiento y gente desesperada e inconsciente está dándole al pito una y otra vez como si eso fuera a apurar las cosas. Qué no saben que si no avanza el tráfico es por situaciones ajenas a los cientos de conductores que tienen enfrente, o quizá piensen que esos cientos de conductores le están jugando un complot para que el sujeto llegue unos cuantos minutos tarde a su destino.

Yo no estoy diciendo que el tráfico no sea desesperante y que por culpa de muchos factores como la mala intervención del sistema de tránsito o el transporte público que se utiliza sea menos ágil, pero lo que hace que me vuelva loco es escuchar a esta gente sin educación que se dedica a tocarme el pito sólo porque llega minutos tarde a su destino. Si se quisiera llegar temprano a un lugar, hay que salir temprano, ya que no se es ambulancia para que te abra el paso tocándome el… claxon.

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